Comunes
“Las maneras de administrar lo comunal varían porque la humanidad misma es muy diversa. Así que no hay una fórmula estándar para gestionar un comunal; únicamente patrones y principios compartidos. Por eso, el procomún debe concebirse más como un verbo que como un sustantivo. La participación de abajo arriba, la transparencia y la responsabilidad personal y colectiva autorregulada fortalecen su gestión.” (Bollier, 2016, p.174)
Es importante entender las Redes comunitarias de telecomunicaciones (Internet, Intranet y telefonía móvil) como un común/procomún/bien común, el cual se gestiona y se cuida por parte de las personas dentro de una comunidad. A diferencia de los bienes lucrativos, estos se basan en estrategias relacionales para asegurar un intercambio/ofrecimiento de forma equitativa y que garanticen sostenibilidad; se basa en la cooperación y la confianza; las decisiones se toman de forma horizontal y autónoma por autoridades u organizaciones locales. Para Ibañez y de Castro (2015) a la vez que hay un proceso de construcción de agentes políticos, autónomos y que se cuestionan por prácticas capitalistas de los bienes, se va construyendo un sujeto comunitario que necesita establecer normas, definir limites y condiciones para los usos de los recursos, mecanismos sancionadores y otros. Esto para los procesos de redes comunitarias constituyen una forma de entenderlas como formas de relacionarse con la tecnología con una postura política-organizativa que busca la autonomía y el uso apropiado de estas, así como la búsqueda y construcción de conocimiento para la sostenibilidad de la red en sus diferentes componentes (técnico, económico, social, comunicativo y pedagógico).
Las personas de la comunidad que tienen acceso al servicio(s) de la red comunitaria, a parte de entenderse como "clientes" o "beneficiario/as" también son "cuidadores" y "protectores" de lo común. Gonzales (2015) dice:
En la gestión comunitaria la diferencia entre lo productivo y lo reproductivo se diluye, al ser ambos de factores igualmente visibles para la satisfacción de las necesidades. Encajan porque quien apuesta por los bienes comunes es porque entiende las ventajas de compartir frente a competir y, además, obtiene gratificación con ello en forma de vínculos emocionales. (…) Además de todo esto, un trabajo colectivo debe dar derecho de propiedad colectivos. Es decir, que genera más bienes comunes y ayuda con ella a la perpetuación de un modelo. (p.14)
Otro elemento a tener en cuenta es que la gestión y el cuidado de un común aunque dependa de de las y los comuneros, que en el caso de las redes comunitarios se les llamará gestores/gestoras comunitarias de telecomunicaciones, esto puede ir de la mano con desarrollo de capacidades colaborativos con organizaciones/instituciones/personas que estén interesadas en aportar desde conocimientos/experiencias propias. Acá más que una intervención por parte de externos, se habla de acompañamiento y alianzas en pro del fortalecimiento de los procesos comunitarios y sus bienes. Como último elemento y retomando la discusión de lo político, hablar de comunes no significa una garantía de dinámicas justas y sostenibles dentro de las comunidades. Sus discursos pueden ser usados por intereses privativos, pueden seguir bajo un marco de relaciones de poder (género, raza, clases), legitimación de faltas de garantía del Estado, entre otras. Es por esto que las redes comunitarias como bien común también tienen que estar acompañadas de constantes reflexiones y de acciones en concreto que trabajen en un bienestar colectivo y visibilicen estos procesos como indispensables para la autonomía tecnológica de las comunidades para el resto de la sociedad (Mercado, Estado, sociedad civil, entre otros)